Newsletter Nº8 – JUNIO 2021

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Newsletter Nº8 – JUNIO 2021

Marc, el principito

 

Mi hijo Marc nació diferente a los otros, al menos diferente a como yo había imaginado y deseado.

Un inexplicable y fortuito “accidente genético” ocasionó múltiples malformaciones en aquel pequeño ser que se formaba en mi vientre.

Nació prematuramente y con dificultades, y desde ese momento y a lo largo de toda su vida tuvo que luchar para poder sobrevivir.

Mi vida cambió totalmente y comencé un viaje para el que no me sentía preparada.

Recuerdo pasar de la negación a la desesperación para acabar en la más absoluta impotencia, pero el instinto de madre se puso en marcha y corrió dentro de mí un sentimiento inmenso de amor y protección hacia esa criatura indefensa.

En el hospital nos dijeron que no viviría por mucho tiempo, como mucho un par de meses, pero obviamos aquella sentencia y nos pusimos a trabajar para intentar suplir las carencias que se evidenciaban cada día más a todos los niveles.

Marc era un niño menudo, de ojos azules y pelo rubio y rizado. Viéndolo me recordaba al Pequeño Príncipe y me parecía que, al igual que él, era distinto y que procedía de otro planeta.

El día a día con Marc se convirtió en un reto. Aprendimos, a marchas forzadas, medicina tradicional y alternativa (con un gran abanico de métodos naturales), estimulación, psicomotricidad, nutrición y de todo aquello que pudiera favorecer el desarrollo y la salud del  niño.

Sentía que toda persona tenía derecho a la Vida, a ser feliz y también a ser diferente.

Que, en realidad, todos los seres somos lo mismo, todos esencia de Vida.

La Vida corre dentro de nosotros para todos igual, independientemente de lo que suceda en nuestro exterior, de lo que seamos o podamos llegar a ser.

Marc, se hacía querer. La familia, los amigos, los vecinos, se sentían conmovidos por aquel niño que, sin mediar palabra alguna, solamente con su presencia, expresaba tanto.

Yo sentía que algo en mí estaba cambiando y que esa situación me hacía más fuerte. Percibía como mi mundo y mi entorno mejoraba sutilmente.

Fue entonces cuando comprendí las palabras del Pequeño Príncipe

“Lo que es esencial, lo que de verdad importa, no se ve con los ojos, sino con el corazón”

Y también

“Las cosas más bellas no son perfectas, son especiales

Creo que los niños con discapacidad psíquica brillan con una luz especial y traen consigo un mensaje de ternura y autenticidad y al mismo tiempo de fortaleza y resiliencia, valores muy escasos y necesarios en la sociedad en que vivimos.

Estos seres nos brindan la oportunidad de mirar hacia nuestro interior y hallar un significado diferente y valioso de la Vida, que quizás no hayamos encontrado aún.

Poco después de cumplir los 7 años, el cuerpo de Marc, muy maltrecho, dijo basta.

Y de la misma forma que llegó y vivió, se marchó, sin hacer ruido.

Su muerte supuso una inolvidable y maravillosa lección de Vida para todos los que estuvimos junto a él ese día.

Aprendí que la muerte no es un final para nada, sino una experiencia que continua.

Que el momento de la noche con más profundidad es la que precede a la luz del día.

“Justo cuando la oruga pensó que era su final, se transformó en mariposa”

Me siento infinitamente honrada y agradecida por haber sido su madre y no lo cambiaría por nada.

Su presencia me acompaña siempre y sigue vivo en mí porque el Amor es la energía más poderosa que existe y todo lo transforma.

Como decía el Principito

“Si alguna vez llega un día en que no podamos estar juntos, guárdame en tu corazón. Me voy a quedar allí para siempre.

Gracias, Marc, gracias por venir a mi vida y transformarla. Gracias por darme una nueva mirada.

“Querer a alguien no es cuestión de físico. Es de sensaciones, que te haga temblar sin estar. Que consiga que sonrías aunque no puedas verle”

Y yo sigo aquí, sonriendo.

By |2024-04-11T13:41:42+00:00septiembre 6th, 2021|Newsletter|0 Comments

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