Newsletter Nº4 – ABRIL 2019

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Newsletter Nº4 – ABRIL 2019

Goles Solidarios

Siempre me ha gustado el fútbol. De pequeño quería ser jugador y alguna vez había soñado a ser profesional.

Y cuando pienso, ¿qué me gusta tanto del fútbol? Pues me gustan las personas, el equipo, el compartir con los compañeros, la familia, los amigos y seguidores. Pasarse horas alrededor del fútbol, ya sea con una pelota o hablando.

Y de mayor, los vermuts de después del partido y seguir hablando durante horas: aquel paso, el gol, la victoria, la lesión, la clasificación y también tener que reconocer que habían jugado mejor que nosotros. Todo un aprendizaje.

Seguimos, y de mayor el fútbol siguió ofreciéndome oportunidades y vivencias. En 2005 me fuí a vivir a Bruselas y me quedé allí casi 12 años con una vida muy vinculada con las personas refugiadas. Empecé a trabajar en un centro de acogida de urgencia donde vivían 140 personas, la mayoría jóvenes. Personas cansadas, con historias de exilio y de destrucción, de vidas perdidas y vínculos rotos, en busca de una vida mejor, viendo de lejos como se hundía su país. Personas recién llegadas a la espera y con esperanza, donde no se olvida el pasado ni cuando oscurece a la hora de dormir.

¿Y esperando qué? pues, la entrevista que, a solas, licitando de asilo tiene que hacer al Ministerio y que tarda meses, la cita al ayuntamiento, al médico, al psicólogo, al psiquiatra, una operación, una diálisis, noticias de casa, un destino próximo… Esperar y esperar, ¡tocaba esperar!

Y para no perder el hilo futbolístico…Y yo desde mi posición de educador, me pregunté, ¿qué podría hacer?

Así que conjuntamente con tres compañeros de trabajo decidimos empezar a hacer deporte con todas aquellas personas para que la espera fuera más ligera. Los tres sabíamos de las virtudes del deporte.

Ben empezó a hacer jogging por los magníficos parques de la ciudad, era fácil y gratuito (gratos como dicen en Bruselas). Vale hizo su taller de recuperación de bicis, dadas por los vecinos de Woluwe-Saint-Pierre, y así salía en bici con el grupo de refugiados. Y yo, pronto lo tuve claro, seguro que entre todos aquellos jóvenes había que querían jugar a fútbol, y así fue, ¡al final masas y todo!

Utilizando los contactos de los que cada uno va tirando, llegué a la Belgian Homeless Cup, proyecto socio deportivo que trabaja con el fútbol como herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas con riesgo de exclusión social. Y rápidamente me subí al carro, entrenando y acompañado equipos durante 6 años de personas refugiadas en partidos amistosos, ligas, campeonatos, etc. El éxito fue total, no hablo de partidos ganados, sino de todo lo que aporta el fútbol: el equipo, el compañerismo, la mejora física y mental de las personas, la superación, la regularidad, la solidaridad, la ducha después del partido, el sentirse bien y el poder seguramente dormir mejor para despertarse después mejor.

El vínculo entre educador y usuario era cada vez más sólido y a la vez cada vez más diluido.

Pero como todo, se van quemando etapas, y la mía en Bélgica se acabó. Triste de marchar, en un país que me lo había dado todo, y contento de volver a casa, aterricé con la firme idea de promover un proyecto inspirado como el que había vivido durante aquellos seis años. Así que en julio de 2018 nacía Street Soccer Barcelona, traducido al catalán «fútbol de calle», asociación sin ánimo de lucro comprometida al ayudar a través del fútbol a personas refugiadas y en riesgo de exclusión social.

Desde septiembre de 2018 entrenamos todos los jueves con personas en riesgo de exclusión social, con mucho de fútbol, pero también con una mirada social donde toda persona pueda sentirse a gusto y salir del entrenamiento reforzada. También jugamos partidos amistosos, que para nosotros es una manera de acercar las personas del colectivo y la población general desde la práctica saludable del deporte. Y una vez más, el éxito es total, puesto que el fútbol tiene un lenguaje universal, los goles son solidarios y las personas disfrutan de experiencias recíprocas.

Esperemos poder ir más allá, ¡acercar más personas al proyecto y poder ofrecer más oportunidades para contribuir en una Barcelona todavía más inclusiva, justa y solidaria!

¡Gracias y vivan los goles solidarios!

2019-04-29T13:54:50+00:00